Para comenzar es muy interesante lo que dice acerca de los procesos de integración de la memoria que están implicados en el aprendizaje.
Nos presenta tres fases, la de codificación, almacenamiento y recuperación. Algo en lo que estoy muy de acuerdo sobre la fase de codificación, es que lo más importante es el interés del alumno, presentarles un estímulo novedoso con el que captes su atención. El objetivo en la segunda fase es distinto, en esta buscamos que el alumnado recuerde la información, es decir, que obtengan un aprendizaje realmente significativo. En la última fase se busca que se recupere la información y sean capaces de transferirla a un concepto novedoso, como decía nuestro profesor José Blas de la Universidad de Murcia. Al final, si no conseguimos que los alumnos puedan llevar lo aprendido a otros contextos distintos, el aprendizaje no será del todo válido, ya que en su vida no les servirá de nada y estaremos hablando de un conocimiento nulo.
Introduce seguidamente “el rosco del aprendizaje”, en el centro de este rosco se encuentra el alumno, estando este en el foco del aprendizaje, a lo que él se refiere como un aprendizaje integral.
Una cosa muy interesante es que además del desarrollo del alumno, lo realmente esencial es que aprendan cosas, parece algo muy sencillo pero no todas las acciones educativas lo logran.
También menciona algo que me resulta muy curioso y es el proceso de evaluación del proceso que estamos siguiendo, es decir, valorar como lo estamos haciendo como docentes, si hay un aprendizaje, si nuestra intención realmente se cumple.
Por último concluye con el trabajo de las emociones, que para mi es primordial. Es ese poder de que los alumnos puedan evocar mejor la información cuando hay un peso emocional.
Durante todo el rosco recalca el poder de la evaluación formativa (tipos de agentes, tipos de herramientas, tipos de momentos en los que se evalúa…)
Enlaza cada uno de los momentos del rosco con los procesos de integración de la memoria, con lo cual todo está en sintonía.
Suma a esta reflexión una descripción de la concreción curricular.
Con esta concreción establece unos pasos.
El primero es empatizar con el alumnado, conocer a los alumnos te ayudará para determinar unos objetivos más personalizados.
En cuanto a los objetivos se buscará establecer contenidos y objetivos y elegir los criterios de evaluación y como evaluar con los REA.
Y también cómo diseñar actividades según lo que queramos que nuestra clase aprenda.
Me encanta la reflexión que hace mientras explica esta concreción curricular. Chema Lázaro expone al sistema educativo cuestionando los criterios de evaluación.
Compartirnos un punto de vista, menciona que el proceso de evaluación que tenemos en estos momentos que se basa en darle puntos a los alumnos para que ellos estén motivados en realidad es una motivación vacía que a largo plazo no funcionará. Mientras que podríamos obtener el placer de aprender, al alumnado actual solo le importa obtener unas calificaciones.
Lo importante es desarrollar tanto el pensamiento crítico como el creativo a través de estrategias.
A su vez, el desarrollo de una autonomía será clave. Ya que contamos con alumnos diferentes que aprenden de manera distinta.
Dando un salto en la dinámica de la charla que abarca muchos más puntos de interés, he querido destacar su intervención en cuanto a las técnicas para la construcción de aprendizajes significativos.
Como expresa este tema tan complejo me parece increíble. Lo hace de la siguiente manera.
Lo que debemos buscar como docentes será estructurar, integrar y no saturar. Lo que haremos para ello será estructurar la información en bloques de contenido en nuestras sesiones.
Si tenéis la oportunidad de ver la charla, la ilustración que exponen su presentación sobre el tema siguiente es clave. Nos habla del autor Sousa, este identifica distintos momentos de atención que tendremos que tener en cuenta.
En los momentos iniciales la carga cognitiva del alumno está vacía, esto cambia a medida que avanza la clase. Mientras se aumenta la carga, los alumnos se saturan y les es casi imposible atender. Justo ahí es el momento de la práctica, es decir, empezamos a trabajar el contenido. Esto hace que durante el proceso la carga de la que hablamos se libere y podamos obtener otro momento óptimo de atención al fin de clase. Es el momento de concluir la clase con algunas reflexiones.
Como Chema bien explica, el momento de cierre es muy complicado para los profesores ya que cuentan con muy poco tiempo pero, algo con lo que me quedo que es súper importante, es que si organizamos el horario según este planning de dos momentos productivo y uno de práctica, al final vamos a obtener mejores resultados que si saturamos a los niños de principio a fin.
Por lo tanto, aunque sea más difícil organizarnos, una vez que tengamos un planning hecho, el ritmo de la clase será mucho más fácil para ellos y para nosotros.
La charla continúa con un sin fin de reflexiones enriquecedoras, por ello os recomiendo muchísimo seguir este tipo de eventos para que aprendamos y ser unos
docentes comprometidos y pasionales como lo demuestra Chema Lázaro.
Aquí os dejo el link de la conferencia, creedme, merece la pena.
Por último, si leéis esto, muchísimas gracias José Blas y Chema Lázaro por darnos la oportunidad a los futuros docentes de aprender de profesionales como vosotros.
